AD MAIOREM DEI GLORIAM

viernes, 9 de septiembre de 2016

2015

Tu minúsculo cuerpo se balanceaba en el anden del tren.
Camisa guinda y unos zapatos marrones.
Miraba perdidamente por las calles.
Nos saludamos y caminamos sin parar. Tu hablabas incansablemente, me preguntaba en qué momento te callarías.
Yo reposaba en un absoluto silencio, mientras las lágrimas corrían, me abrazaste rompiendo ese hielo que nos unía y separaba.
El fondo musical incitaba a una tarde mágica.
Estábamos ahí tu y yo. Dos personas solitarias y con miedos que nos afrontaban cada vez más.
Una vocecilla me decía: "Esta mal" ¿Qué era bueno o malo si solo quería calmar la necesidad de sentirme bien?
Me quede dormida y tu solo mirabas de reojo cogiendo el libro que prometías prestarme si me levantaba.
Sacaste la regla y recreaste una historia. Sabías ya mis gustos.
Empece a hablar de lo que amaba más, mirabas el techo como si cada palabra mía estaría pegada, ahí donde nadie quiere verla.
Era noche, yo debía irme por respeto imaginario.
Yo veía como tus pupilas se dilataban al verme. Te diste cuenta y empezaste a decir cosas feas, yo solo reía. Ambos sabíamos que era mentira.
Llegamos al paradero, cruzaste un pequeño taburete, te balanceabas queriendo sentirte niño e inocente cuando sabíamos que no tenías nada de eso.
Bajaste y tenías que despedirte.
A dos metros me dijiste "Adiós".
¿Tenía que ser siempre así? ¿No era acaso lo mejor?


viernes, 7 de agosto de 2015

Caperuza

Esa noche preguntaste por qué nunca te dije que me gustabas y dije lo siguiente:

Bastó verte 2 veces para quedarme enamorado de ti, pero poco a poco fui dándome cuenta que si lo hacia notar sería como los demás, que desfallecen por ti, que andan deambulando a la espera de una respuesta que logre descifrarla con tu aliento
.
Yo quería ir mas allá. Quería conocerte siendo tu misma quien deletrees cada sentimiento tuyo.
Quería descubrir cada día tus muecas, tus manías, lo que te hacia feliz, odiar y llorar.
Así fue como empezaste a aparecer cada día.

Me despertabas con mensajes, a veces llamabas y cortabas a mi casa. Reía en silencio porque sabía que eras tu, pero nunca, nunca me hice ilusiones porque sabía que así como lo hacías conmigo lo hacías con otras personas, a algunas les dibujabas y a otras les escribías.
Comprendí que eras así.

 ¿Por qué debía sentir celos? 
Parecías ser mía y a la vez no.

Me gustaba pasar el tiempo contigo mientras yo podaba el jardín y tu me contabas que habías comido ayer o que el personaje de tal libro debía haber dicho otra frase.
¡Frágil y guerrerita! así te veía, como una niña a quien debía darle el gusto asentando todo y cuidándome a la vez de no parecer que moría por ti.

El tiempo iba pasando y mientras mas te conocía me enamoraba de ti y comprendía tu manera de ver la vida en el mundo que habías creado, de manera alguna yo formaba del mismo y no. Yo solía ver la realidad también, aunque era masoquista estar contigo ahí y también pertenecerle a el.

Esa última noche antes de viajar te quedaste en mi cuarto.
Estabas sentada intentando tocar la guitarra mientras me contabas sobre el cuadro que viste de tu clase de francés "Le petit chaperon rouge" de Charles Perrault, mientras yo buscaba la manera de decirte que me gustabas durante todo ese tiempo, que ya no podía mas...tenerte ahí, frente a mi, en mi cama. ¡Te conocía tanto!

Dejaste la guitarra y te echaste frente a mi. Era el momento perfecto para decirte lo que sentía hasta que dijiste:

"¿Te imaginas si las nubes fueran moradas? Jaja, yo me compraría un par de esas y me las comería como los algodones que venden en el parque"

Entonces me quede largo rato en silencio mientras reía por dentro..mirándote con dulzura.
Todas las ganas de decirte lo que sentía desvanecieron y volví a recordar porque me había enamorado de ti.

"Hey, di algo ¿Tu no comprarías una? ya se.. debes pensar que estoy loca ¿no? jajaja creo que ya debería irme. El señor Mario dijo que volvería por mi, y mira que ni viene. ¿Me acompañas a ver si ya vino?"

Pasaron 2 meses en Australia.
Escribías como loca pidiendo fotos de la playa y de las nubes.
¡Las adorabas! preguntabas como estaba, te causaba gracia que mientras allá era día y aquí era de noche, también te molestabas cuando no te respondía y fue así hasta volver.
Nunca te avise cuando llegue, creías aun que estaba allá hasta que un día nos encontramos en en el paradero de mi casa. Tu, yo y ella.

Al día siguiente estabas en la sala de mi casa, mi abuela había preparado esos keke de chocolate que tanto te gustaba.
Me abrazaste diciendo que había sido muy egoísta en no haberte dicho que ya estaba aquí, luego de ello empezaste a reclamarme por que no respondí mas, por que me aleje. ¡Por qué! tu y tus miles por qué en medio de la sala.
No pude más y grite lo que sentía, a la abuela se le cayo el plato y tu te quedaste con la boca abierta y medio keke en la boca.

Hubo un silencio casi fúnebre y volviste a reclamar por qué jamas lo dije.
No dije nada. Todo jugaba en mi contra.
Te quedaste buen rato frente a la ventana mientras tus dedos jugaban con la cortina y solo dijiste:
"El señor Mario dijo que no vendría hoy, así que ya me voy"
Bajaste la mirada y te fuiste.

Una semana después volviste. Mi abuela te dijo que había salido.
Dejaste una nota.
Me alegraba y entristecía leerte porque aun te quería,
Nunca respondí.
El poco o nulo valor que tenia para ti, lo tuve con ella.
Con Sara.


viernes, 10 de julio de 2015

No hay otro nombre igual

Tu voz  más fuerte que el viento
Tu rostro más brillante que el atardecer
Tus manos más grandes que un monte
que me llevan hacia ti.

Tu gracia sin final

Mi grito es una oda hacia tu amor
Toda colina caerá al escuchar tu voz
La luz del mundo rodeará tu rostro

No hay otro nombre más bello que el tuyo.
No hay amor tan suficiente que llene mi vacío

¿Quién puede contra ti?
¿Quién puede derribar nuestro lazo de amor?

Mi grito es una melodía a tu oído.
Toda naturaleza se levantará para verte.

No hay otro nombre igual
No hay otro nombre mas bello que el tuyo.

Jesús.



miércoles, 1 de julio de 2015

Nadie sino tú

Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
intentarán una y otra vez
por medio de subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, te des por vencido y/o mueras lentamente
por dentro.

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero muy fácil,
pero no desfallezcas, no, no.
limítate a mirarlos.
escucharlos.
¿quieres ser así?
¿un ser sin cara, sin mente,
sin corazón?
¿quieres experimentar
la muerte antes de la muerte?

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar,
es esto.

piénsalo.
piensa en salvarte a ti mismo.
tu parte espiritual.
la parte de tus entrañas.
tu parte mágica y ebria.
sálvala.
no te unas a los muertos de espíritu.

mantente
con buen talante y garbo
y al cabo,
si fuera necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.

nadie puede salvarte sino
tú mismo.
¡Hazlo! ¡sálvate!
entonces sabrás exactamente de
qué hablo.

Charles Bukowski.

domingo, 31 de mayo de 2015

Vainilla, manzana, luna.

Tiene su lugar.
Donde los libros y poemas se escriben.
La melancolía siempre atrapa
como un dibujo de Rimbaud. Pegado ahí.
Una pestaña se cruza en una hoja.
Luego se enlazan unos ojos grandes.
¡Mas libros con un fondo clásico!

El silencio triunfa mientras las estrellas aparecen.
El cielo se nubla como las cortinas.

Los números corren mientras el calor corre a su ritmo.
Se cuentan los minutos frente al espejo.

Los manuscritos empiezan a tener vida
mientras esperan ser leídos aunque con mala letra.

Vainilla.
Manzana.
Luna.


jueves, 7 de mayo de 2015

María y Jesús

Esa noche era el inicio del comienzo
Las palabras salían lentas mientras caminábamos.
Estábamos ahí sentados, prometiste que si alguien venía saldríamos corriendo y así fue.
Tropezamos con alguien que enmarañaba grandes recuerdos. Tu ahí, a un costado, tímido sin decir palabra alguna mirando de reojo y diciendo: "Vayámonos"
Termino la conversación, vimos un restaurante, mis ojos brillaron y preguntaste si deseaba ir.
Adelantamos paso y terminamos sentados en el parque que alguna vez besé y di el sí a quien amé sin preguntas.

Relataba mi historia, mientras tu preguntabas cosas que me hacían reír, dabas afirmaciones esperando una negativa de mi parte, pero todo congeniaba para darte la contra.
Tu mirada se perdía entre las hojas de los arboles. No me mirabas.
Imaginaba la razón, te sentías pequeño e indigno de dar algo mientras tus brazos se enlazaban a mi espalda.

No preguntaba, no había por qué hacerlo si sabíamos a que llevaba todo.
Decías que debía ser libre, disfrutar mientras pueda de todo lo que me rodeaba.
Sabía que nos volveríamos a vernos, al igual que los problemas que tienen solución pero no sabíamos cuando, entonces estábamos ahí dispuestos a eliminar ese "Cuando".

Las últimas palabras que dijiste se referían a la búsqueda de la felicidad, por un momento sentí que mi rostro y vida delataban lo contrario, que se podía ver la profundidad de todo en una sola mirada que enterraba la noche.
Lo último que esforcé en dedicarte fue que seas alguien en la vida.
Todos pretendemos ser alguien, entonces tu debes ser ese alguien que se construye todo los días, dejar los sinsabores de la realidad para comprometerse a cumplir sus sueños.

Nos paramos.
Te di un largo abrazo, siendo conciente que la próxima vez no seria igual, al menos yo no pretendía que embarguen los mismos sentimientos, porque tanto tu como yo sabíamos que cada uno en este mundo tiene su lugar.
Cogiste mi mano, pediste rogando que no me vaya, que espere un momento más.
No debía acabar así una historia que habías recreado en tu mente con tan solo miradas y palabras mal dadas.
Yo debía irme, sabía a que me enfrentaba luego de haber creado un monstruo que me apretaba el corazón porque la cobardía de resistirse a estar solo, nos aprieta a buscar algo que no logramos comprender porque se esconde en nuestros miedos.

Vino el taxi.
Con un beso en la mejilla y sin voltear a verte como te quedabas subí.
El llanto era irremediable. No podía renunciar a lo que amaba si solo era monstruos que había construido, odie mi incapacidad pero también amé mi perseverancia que se iba en cada lágrima.
¡Era de él como todas las noches sin respuesta en espera de una estrella!
¡Era de él a fuerza de recuerdos que se alimentaban con palabras de aliento!
El chofer preguntaba que pasaba.
Solo atiné a decir.
Cosas que pasan cuando no eres valiente.




miércoles, 8 de abril de 2015

8 silabas

Nos vamos a volver a ver
no como el destino que aprecia el futuro
sino como los grandes sueños que enaltecen a los que se quieren

Nuestras miradas cruzaran
no como el ave que se mira en el riachuelo
sino como lo amado se refleja en las pupilas soñadas

Nuestros brazos se rodearan
no como el objeto de poseer
sino como el viento abraza las hojas que el otoño recoge

Te voy a sentir como el bello suspiro que doy cuando pienso en ti
Te voy a ver como todas las noches en mis pensamientos
Te voy a besar hasta que la palabra cansancio se borre del diccionario
Te voy a abrazar hasta que el viento deje de soplar hacia el sur

Eres el bello sentimiento que adormece cada frustración
Eres el reflejo de que se puede querer si se decide hoy
Eres únicamente y perfectamente la esperanza que anhelo.


Flores