AD MAIOREM DEI GLORIAM

domingo, 12 de diciembre de 2010

Un día con ella.



La bruja había entrado al salón con deseos de atraparme y ahí estaba yo, deseando que las manecillas del reloj puedan colocarse un par de zapatillas y empiecen a sudar para que cada gota baje el minutero y pueda volver a ser feliz.
Todos habían pasado por la cueva de la bruja, todos habían salido contentos. 
No entendía cómo podían haber salido felices, así que mi curiosidad se impuso ante mi temor y decidí pararme, caminé sosegadamente mirando con cautela hasta que vi aquel papel que me resultaba tan odioso hasta ese día, de pronto pude ver un número alto, me toqué los ojos, los limpié, los sobé ¡sí, era cierto! había visto un número alto.
Finalmente volteé con una sonrisa en el rostro y me senté en aquella carpeta vieja y malograda para poder seguir haciendo mis deberes, pero cuando volví a mirar la cueva, vi una mujer con el rostro lleno de alegría en un castillo bañado de dulzura y por primera vez reconocí haberme equivocado de bruja.
Escrito por: Mademoiselle Parapluie
Pdta: Una historia basada en una vivencia.