AD MAIOREM DEI GLORIAM

sábado, 5 de mayo de 2012

La lucha de Asrael


¡Asrael!
He agonizado viéndote sufrir, luchando por quedarte unos días mas a mi lado.
He lamentado tanto no haberte cuidado y seguir tus primeros pasos.
Hubiera deseado que tengas alas, aunque hubieras sido un animal extraño y exótico te hubiera amado de igual manera.
Te he contemplado tantas veces, preguntándome de donde sacas fuerzas.
Mirándote me he maravillado del poder que tienes.

Ese día no quise acostarme con la noche sin saber si mañana seguirías vivo, aunque el cuerpo me temblaba por tener que mantenerme en la misma posición para no despertarte la noche me acogió en sus brazos pero te llevo a ti también.
Ahí fuimos felices y te di aquellas alas maravillosas con las que soñé un día, me recosté en una de ellas y pude sentir a lo lejos tu pequeño corazón luchando por seguir vivo.

La mañana llegó con el resplandor de las hojas de verano que colgaban, fui a verte, aun estabas ahí con los ojos abiertos y el cuerpo casi disecado, moví tus patitas.

¡Gritaste! ese grito revivió mi alegría.
Bese todo tu cuerpo.
Pasaron los días y no supe si era mejor agonizar para vivir o vivir agonizando.
Al día siguiente me acerque a tu caja, la vi vacía, sabia que ya habías partido junto a la muerte.

Herta S.


Este texto esta dedicado a Asrael. Mi gato.