AD MAIOREM DEI GLORIAM

martes, 12 de junio de 2012

Parte externa de lo vivido

Mire detenidamente el rostro de aquella mujer que tenía la mirada dulce y cansada.
Baje los ojos, observé sus manos, estaban llenas de arrugas y despigmentadas. 
Entonces empezó a decir:


"Ya estoy vieja. Cuando tenía tu edad caminaba por las chacras y corría hacia el monte  a pastear mis ovejas. Hoy solo puedo barrer la vereda de mi casa sin hacer mucho esfuerzo, me duelen los pies, cada vez que camino siento que tuviera cuchillos"

Herta Scarascia
No pude decir nada. Cuando no tengo palabras en mente solo atino a sonreír.
En ese llego el hombre vestido de blanco muy sonriente.
 Se colocó los guantes y dijo:
"Nada de esto dolerá"


Fue ahí donde pude comprender al menos un poco el porqué de su lamento y tristeza.
El hombre de blanco toco suavemente los pies, los masajeo como si un ángel tocara a un bebe con los pétalos de una margarita.
Voltee el rostro hacia la derecha y empecé a ver en las paredes de madera, cada arruga,cada paso, cada movimiento, cada cuchillazo hasta que llegue a mis pies.

Me sentí tan infeliz por haber pensado que esa pequeña herida que tenía y por la que había ido a curarme me dejaría inválida.


La anciana me miro y dijo:

"Que bonitos pies tienes, desearía poder tenerlos para poder ir a abrazar a mis hijos, ya no se recuerdan de esta viejita"

Una lágrima corrió por mi rostro hasta caer en mi mano, siguió su curso hasta llegar a mi pies, entonces imaginé que era un cuchillo y estaban siendo cortados para dárselos a la anciana.
Herta Scarascia