AD MAIOREM DEI GLORIAM

viernes, 7 de agosto de 2015

Caperuza

Esa noche preguntaste por qué nunca te dije que me gustabas y dije lo siguiente:

Bastó verte 2 veces para quedarme enamorado de ti, pero poco a poco fui dándome cuenta que si lo hacia notar sería como los demás, que desfallecen por ti, que andan deambulando a la espera de una respuesta que logre descifrarla con tu aliento
.
Yo quería ir mas allá. Quería conocerte siendo tu misma quien deletrees cada sentimiento tuyo.
Quería descubrir cada día tus muecas, tus manías, lo que te hacia feliz, odiar y llorar.
Así fue como empezaste a aparecer cada día.

Me despertabas con mensajes, a veces llamabas y cortabas a mi casa. Reía en silencio porque sabía que eras tu, pero nunca, nunca me hice ilusiones porque sabía que así como lo hacías conmigo lo hacías con otras personas, a algunas les dibujabas y a otras les escribías.
Comprendí que eras así.

 ¿Por qué debía sentir celos? 
Parecías ser mía y a la vez no.

Me gustaba pasar el tiempo contigo mientras yo podaba el jardín y tu me contabas que habías comido ayer o que el personaje de tal libro debía haber dicho otra frase.
¡Frágil y guerrerita! así te veía, como una niña a quien debía darle el gusto asentando todo y cuidándome a la vez de no parecer que moría por ti.

El tiempo iba pasando y mientras mas te conocía me enamoraba de ti y comprendía tu manera de ver la vida en el mundo que habías creado, de manera alguna yo formaba del mismo y no. Yo solía ver la realidad también, aunque era masoquista estar contigo ahí y también pertenecerle a el.

Esa última noche antes de viajar te quedaste en mi cuarto.
Estabas sentada intentando tocar la guitarra mientras me contabas sobre el cuadro que viste de tu clase de francés "Le petit chaperon rouge" de Charles Perrault, mientras yo buscaba la manera de decirte que me gustabas durante todo ese tiempo, que ya no podía mas...tenerte ahí, frente a mi, en mi cama. ¡Te conocía tanto!

Dejaste la guitarra y te echaste frente a mi. Era el momento perfecto para decirte lo que sentía hasta que dijiste:

"¿Te imaginas si las nubes fueran moradas? Jaja, yo me compraría un par de esas y me las comería como los algodones que venden en el parque"

Entonces me quede largo rato en silencio mientras reía por dentro..mirándote con dulzura.
Todas las ganas de decirte lo que sentía desvanecieron y volví a recordar porque me había enamorado de ti.

"Hey, di algo ¿Tu no comprarías una? ya se.. debes pensar que estoy loca ¿no? jajaja creo que ya debería irme. El señor Mario dijo que volvería por mi, y mira que ni viene. ¿Me acompañas a ver si ya vino?"

Pasaron 2 meses en Australia.
Escribías como loca pidiendo fotos de la playa y de las nubes.
¡Las adorabas! preguntabas como estaba, te causaba gracia que mientras allá era día y aquí era de noche, también te molestabas cuando no te respondía y fue así hasta volver.
Nunca te avise cuando llegue, creías aun que estaba allá hasta que un día nos encontramos en en el paradero de mi casa. Tu, yo y ella.

Al día siguiente estabas en la sala de mi casa, mi abuela había preparado esos keke de chocolate que tanto te gustaba.
Me abrazaste diciendo que había sido muy egoísta en no haberte dicho que ya estaba aquí, luego de ello empezaste a reclamarme por que no respondí mas, por que me aleje. ¡Por qué! tu y tus miles por qué en medio de la sala.
No pude más y grite lo que sentía, a la abuela se le cayo el plato y tu te quedaste con la boca abierta y medio keke en la boca.

Hubo un silencio casi fúnebre y volviste a reclamar por qué jamas lo dije.
No dije nada. Todo jugaba en mi contra.
Te quedaste buen rato frente a la ventana mientras tus dedos jugaban con la cortina y solo dijiste:
"El señor Mario dijo que no vendría hoy, así que ya me voy"
Bajaste la mirada y te fuiste.

Una semana después volviste. Mi abuela te dijo que había salido.
Dejaste una nota.
Me alegraba y entristecía leerte porque aun te quería,
Nunca respondí.
El poco o nulo valor que tenia para ti, lo tuve con ella.
Con Sara.


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